sábado, 29 de julio de 2017

Adults only: elegir un hotel sin niños



 ¡Ya tenemos las vacaciones reservadas!. Estoy que exploto: tras un sinfín de peripecias intentando encajar lo inencajable (una semana de vacaciones nivel sultanes para cuatro personas en Agosto, y con presupuesto ajustadillo), por fin puedo decir que encontré la solución ideal a precio de medio riñón, y no de riñón y medio como es habitual este mes. Moraleja: jamás, repito, jamás, te vayas de vacaciones en Agosto, si puedes evitarlo. Nosotros no podíamos, así que estoy feliz por encontrar un precio razonable sin renunciar a las vacaciones que busco.

 ¿Y qué vacaciones son esas? Pues las de no dar golpe, básicamente. Las folclóricas, las turísticas, las de la pulserita del poder en hotel familiar (family friendly, por seguir con la cosa gilipollesca de ponerlo todo en inglés). Esas en las que tu única tarea es cuidar de los hijos y discutir con el padre, que es cansao sí, pero nada que ver con el día a día en tu casa. Na-da-que-ver. Cuando tienes una familia a cuestas y no hay asistent@, no tener que pensar qué haces de cena es sinónimo de vacaciones. Sí... a tanto he bajado el nivel. Atrás quedan los tiempos en los que si no cruzaba una frontera no eran vacaciones ni ná...Hoy, con lo que tengo encima, me parece la leche no necesitar el carrito de los críos, ¡así que como para ver mundo! Quita, quita, eso ya volverá. Por el momento, llévame en litera a la playa y sírveme un mojito tras otro, gracias.

 Durante la búsqueda me encontré en varias ocasiones con que el posible hotel era "Adults only". Como sabreis, se trata de hoteles donde no se admiten niños, o lo hacen solo a partir de determinadas edades. No es nada novedoso, recuerdo que la primera vez que me topé con estos hoteles fue hace mil años, cuando aún no había críos a la vista ni la más remota intención de ir a por ellos. Con todo, jamás se me pasó por la cabeza reservar en un hotel así, los descartaba automáticamente y lo más curioso es que, hasta ahora que sí tengo niños, nunca me pregunté por qué. Directamente no se me pasaba por la cabeza ir a un Adults only, buscaba un hotel digamos "normal".

 Es ahora, con la polémica sobre estos establecimientos y su aparente "racismo" dirigido a los niños, cuando me da por pensar en por qué ni siquiera hace años buscaba este tipo de alojamientos. Y es porque personalmente lo de Adults only me suena ... raruno. La traducción al español, "sólo para adultos", es más esclarecedora...En mis tiempos, cuando algo llevaba la coletilla de "solo para adultos" se refería a cualquier cosa menos a descanso y tranquilidad. Si acaso a relax, cierto tipo de relax. Lo cierto es que para mi, un hotel solo para adultos es una hotel para parejas o para personas que no descartan emparejarse. Lo de que no entren niños es un daño colateral. Algo así como las discotecas o los pubs, donde tampoco entran y no hace falta indicarlo porque ya lo dicen la ley y el sentido común.

 Vaya por delante que me parece bien que haya hoteles dirigidos a todo tipo de público, como restaurantes, bares y demás locales de ocio. No tengo ningún problema con la existencia de hoteles enfocados a un nicho de mercado concreto, en absoluto. Hay ciento y la madre de hoteles para niños o directamente hoteles genéricos entre los que escoger. Lo que no me parece tan bien es alguno de los argumentos esgrimidos en su defensa. Como lo de elegir un hotel solo para adultos "por la tranquilidad y el descanso", amos porfavor ...¿de verdad te molestan los niños? ¿estás tonto o qué? Reservar en un hotel de tropecientas habitaciones en Agosto en plena bahía de Palma, y elegirlo sin niños para "descansar" es engañarse a uno mismo o a los demás, no me seas snob. Lo eliges porque te gusta el hotel, porque te gusta el ambiente, porque vas bien acompañado y te apetece el rollito parejas, y en definitiva porque te da la gana y punto, ¡faltaría!. Pero afirmar que si hay niños no descansas ni estás tranquilo es un prejuicio como una catedral, además de una mentira gorda. El descanso en unas vacaciones no depende de si en el alojamiento hay niños o no, vamos a decir las cosas como son. Porque no vas a un monasterio cartujo donde Cristo perdió el gorro a encontrate a ti mismo, oye, ¡y eso que ahí fijo que no encontrabas churumbeles!. Me da ... que justo el rollo cartujo es lo último que un cliente de "adults only" espera tener en sus pacíficas vacaciones. Y asumo que esto puede ser también otro prejuicio grande por mi parte, pero lo cierto es que lo pienso. 

Photo by Toa Heftiba on Unsplash


  He viajado mucho más sin niños que con niños y tengo clarísimo que lo que descanso, me relajo, y desconecto en unas vacaciones depende casi al cien por cien de la compañía elegida y de mi misma. De lo que decido hacer cada día de mis vacaciones y de cómo hacerlo. Lo de que hubiese niños o no en el alojamiento...vamos, es que ni me lo planteaba siquiera, llamadme simple. Así que elijamos las vacaciones que más nos gusten y como más nos gusten y dejemos de meternos con los pobres crios. Que a mi me encantaban las discotecas porque me chiflaba bailar con la música a todo trapo. Y si quieres, ponerme mona. Y si quieres, ligar un poco. Pero no iba por ahí diciendo que los niños eran molestos y así disfrutaba en paz. Vete al hotel que quieras a montarte las vacaciones que quieras pero no me cuentes que los niños te estorban. A los niños los dejamos estar, por favor. Que parecemos tontos.

 Curioseando en twitter el hashtag (y dale con el inglés) #hotelessinniños, me lo he pasado pipa y he encontrado auténticas perlas sobre el asunto. Me quedo con una que dice que cuando vas con la familia eliges hoteles familiares y hoteles adults only cuando vas a fo...a relajarte. Pero también son buenísimas razones para escoger estos hoteles cuando eres padre y viajas sin tus hijos, o cuando trabajas con niños, por las mismas y muy comprensibles razones. Son dos ejemplos claros de viajeros que desean una estancia sin niños con motivos de verdad, no inventados. Porque justo necesitan descansar de los niños. A mi no me pasa, pero puedo comprender que a otros padres sí, y a los que trabajan con niños ni os cuento. De hecho, un profesional de este sector hotelero manifestaba que aproximadamente la mitad de los usuarios demandantes cumplían estos dos perfiles: padres sin hijos y personas que trabajaban con niños. La otra mitad se centraba en adultos de mediana edad interesados en el enfoque para parejas y la animación destinada a relacionarse en grupos. Porque en un hotel familiar es difícil que se den este tipo de relaciones entre adultos (entre niños a todas horas: mi sobrino se echó su primeria novia a los dos años en Lanzarote. Se llamaba Hanna y tenía cuatro añitos, una ricura). Esto sí es contar las cosas como son, y con argumentos que comparto y entiendo. Incluso ahora que tengo a mis hijos, si alguna vez viajase sin ellos no descartaría elegir un hotel así, aunque lo cierto es que tampoco siento esa necesidad. 

Photo by frank mckenna on Unsplash
  

 Otra cosa que leo con mucha frecuencia es que la demanda surge por los niños maleducados, cuya responsabilidad recae obviamente en sus descerebrados padres. Esto es algo que pensaba yo a pies juntillas cuando no era madre, y que la maternidad se encargó de desmontarme con toda su crudeza. ¡Abrid los ojos y leedme con atención, adultos que así pensais!, porque estais equivocados y os lo voy a aclarar a la de ya. Estais a punto de adquirir sabiduría maternal de la buena, sin tener que criar hijos y totalmente gratis además, no me deis las gracias.

 Vereis, lo de la educación va así. Tu echas al mundo una criatura y a la que empieza a interactuar empieza también a "molestar": a tirar cosas, a corretear, a no esperar el turno, a salpicar, etc.etc.etc. Sus progenitores, que en general son gente normal dispuesta a criar a un churumbel modélico donde los haya, se encuentran con que por mucho que el miniser sea reprendido repetirá las mismas funestas actuaciones una y otra vez. Esto no va de apretar o no un botón. Es un proceso largo y pesado, además de hermoso y adictivo pero esa ya es otra cuestión. Educar a un niño es lo más de lo más...pero es una tarea que se dilata en el tiempo y durante esos años el niño se portará mal, por mucho que sus padres lo eduquen. La buena noticia es que el mal comportamiento de los niños mientras están siendo educados es una minucia. Nada, pero nada que ver con el mal comportamiento de los adultos. 

 Pienso que no es el comportamiento de la criatura sino la ausencia de supervisión lo que suele irritar al personal, al menos a mi. En lo que a nosotros respecta, estamos tan encima siempre del Moreno y del Rubio que la colaboración y comprensión del paisanaje con el que nos cruzamos es total. Solo viví una mala experiencia en ese sentido que conté aquí, y que además fue en gran medida responsabilidad mía. Pero insisto, el personal reacciona muy favorablemente a cualquier posible molestia que ocasionen los nenes cuando ve que sus padres están pendientes y les corrigen. 

 Porque a la mayoría de la sociedad, o al menos eso percibo yo, los niños como colectivo no nos molestan en absoluto. Y aún no siendo padres, abuelos, tíos etc. no sentimos ninguna necesidad de excluirlos de nuestras actividades. Sí nos apetece a veces un entorno en el que los niños no se sentirían a gusto. O no queremos tener que ocuparnos de ellos. Por estos u otros motivos bienvenidos sean los hoteles "Adults only", pero de ningún modo porque los niños estorben.

 

miércoles, 26 de julio de 2017

Desaparecida en combate


   Que no, que nooo, que no estoy desaparecida en combate. Sigo aquí: entre maricosas y pitopótamos, entre márgenes y descubiertos, entre la ventana que no cierra y la ducha rota, el parque de los páfaros y la playa, los préstamos y los seguros de vida, el súper y el pato wc...
  

jueves, 15 de junio de 2017

La lactancia materna



 Recientemente hemos vivido la feliz noticia de un nuevo nacimiento. Tras un examen de control, ya en la recta final del embarazo, la que iba a suponer una más en las ene-mil revisiones rutinarias a las que se someten las embarazadas en las últimas semanas, se convirtió en un ingreso y en el parto del chiquitín. Así, ¡a lo loco! sin bolsa de maternidad y lo que es peor ¡sin cargar el móvil! Un despropósito vaya, pero un despropósito muy feliz.
  

domingo, 4 de junio de 2017

La gallinita del Moreno




 ¿Ondestá la gallina? Mami, ¿la gallina? Ame la gallina, mamá- pide el Moreno estos días insistentemente, encantado con una gallinita de trapo procedente de una granja heredada de sus primos. Tenemos la granja y un montón de animalitos, todos de tela, pero a mi mayor le interesa solo la gallinita. Juega a que pone huevos, sospechosamente parecidos a piedras y la lanza por los aires de continuo en un vano intento por que vuele, como cualquier pájaro, o más bien como cualquier juguete que cae en sus manos. De hecho buscar la dichosa gallina es el deporte principal últimamente en Estacasa, junto con localizar playeros y calzoncillos limpios (la operación pañal es lo que tiene).

 Total que esta mañana para el paseo no consigo que dejen a los animalitos en casa y bajan el Rubio con un caballito y el Moreno, ¡como no!, con la gallina. Y entre lanzamientos salvajes de la susodicha tobogán abajo y columpio arriba, escucho como mi Moreno se apresta a salvarla a grito pelao, de los peligros que él mismo le provoca:

 -¡Voy a descatate! ¡No te muevas, "Chicaleta"!- Y ya, para el descojone general mío y de los demás papás del parque, se oye de pronto el inconfundible grito de guerra de cualquier mozo de la edad del Moreno: "¡no hay nada impocible... pada la patulla canina!!" Y así siguió, encantado de la vida, estresando a la pobre gallinita en lanzamientos cada vez más inverosímiles que la dejaban a merced de peligrosos "rescates".  Cuando no la rescataba Chase, la rescataba Marshall... o Ravel... y así toda la mañana.

 Se desveló el misterio: la gallina es "Chicaleta". ¡Acabáramos!

lunes, 29 de mayo de 2017

39 y medio de fiebre


¡Lástima que lo único que tuvimos en común fue la pose!


 La cabeza ardiendo, los pies helados, lo llevo en brazos hasta la cama de mi dormitorio mientras apoya su mejilla en mi hombro dejándose caer totalmente, como un saco de patatas. ¡El, que normalmente no aguanta ni un segundo amarrado a nada...!

viernes, 26 de mayo de 2017

Mis vecinos se quejan del ruido




 Una tarde, hace ya tiempo, subió la vecina de abajo a decirnos que el ruído que hacían los nenes con el correpasillos era muy molesto. El papá lo relegó a la parte alta de un armario, de dónde no ha vuelto a salir.

sábado, 20 de mayo de 2017

Vivo cantando III: menos mal...¡que nos queda Portugal!



 Señores sí, lo confieso: me flipa Eurovisión. Va por rachas, pero incluso en sus años de horas bajas nunca dejó de interesarme y pocas fueron las veces que me lo perdí. Recuerdo los tiempos del "iunaited kindom, ten points-guaiominí, di puá" con cariño peroo... sin nostalgia. Porque de un tiempo a esta parte el evento eurovisivo me interesa y divierte cada vez más, y disfruto las canciones desde que empiezan a salir por los internetes, allá por Febrero más o menos. Me veo los vídeos oficiales y leo todo lo del festival: polémicas por plagio, por designaciones de representantes cuestionadas, por mamoneíllos entre países, y me desespero con las apuestas que nunca dan como ganador a mi candidato. Que lo vivo a tope, vaya.

jueves, 18 de mayo de 2017

Criar hijos: ¿un deporte de riesgo?

  

 Llevo un tiempo pelín desaparecida porque atravieso una etapa de cansancio crónico, no sé yo... será la famosa astenia primaveral. Confieso que en los escasos ratos de descanso, la "hora feliz" paternal que transcurre entre que acuestas a tus hijos y te empiltras tú mismo, mi ánimo se inclinaba hacía el ebook o las series de HBO en vena, más que por el blog. Pero acontecimientos recientes hacen que necesite volver a la tecla, para exorcizar mis miedos más terribles, o intentarlo al menos.

viernes, 5 de mayo de 2017

Tiempos nuevos, tiempos salvajes





 Los hijos crecen a toda velocidad. Hasta aquí, nada nuevo. Te acuestas con tu bebé y al día siguiente te despiertas con un señor al lado que te mira ceñudo: saltas del susto y te das cuenta de que no, no es "un señor", ¡es tu vástago! ... al que de la noche a la mañana le salieron las cejas, solo eso. O vas camino del cole y te percatas del look a lo Tintín que luce tu heredero, con sus pantalones de deporte ..."tobilleros" ¿Cómo es posible si el chándal no tiene ni dos meses? Piensas, con cierto alivio, que al menos el hermano lo aprovechará. Y lo hará, sí...un mes más. Porque el "pequeño" es en proporción el más grande, un rompepercentiles desde que nació. Y así con todo.

martes, 11 de abril de 2017

Vivo cantando: Episodio II


 Hay días chulos. Días en los que una prueba médica importante de un familiar más importante aún sale bien. Días en los que las carcajadas de otro familiar también muy importante se oyen en kilómetros a la redonda, corroborando su recuperación sobre la enfermedad de la tristeza (y haciéndole una peineta, yaquestamos) Días en los que llegas a casa y la alegría de tus niños se compara solo a la de su padre. Días en los que yo misma siento que me comería el mundo.

jueves, 6 de abril de 2017

Cómo (no) encajar los comentarios ajenos sobre la crianza de nuestros hijos


Niñas desconocidas opinando sobre los adultos. Si es que donde las dan, las toman

 Recientemente leí posts sobre este tema en dos blogs diferentes. El primero de ellos, O mundo ao revés, es un imponente y reconocidísimo blog que juega en una división muy distinta a esta humilde casa. No lo sigo habitualmente pero es de sobras conocido en el mundillo blogueril. Saltando de unos blogs a otros caí en la entrada que os enlazo, que me provocó una gran sorpresa y me dió qué pensar (sí, ¡a veces ocurre!) Hace poco además leí, también por azar, una entrada en otro blog acerca de los paseos con gemelos y las continuas interrupciones que se sufren por parte de opinadores espontáneos. No consigo recordarlo, así que a falta de dicha entrada os dejo otra de corte similar (y bastante más bestia, debo añadir) La madre de los gemelos estaba hasta el gorro de esa situación, que ocurre cada vez que los saca a la calle, y su entrada también me dejó dándole vueltas al tema. Lo buscaré y escribiré sobre los comentarios recogidos en mi año largo empujando un carro doble, queda para una próxima entrada. Con el post de "O mundo ao revés" lo tuve claro desde que lo leí: tengo que escribir sobre ello.

sábado, 1 de abril de 2017

Un país de infantas




 Somos un país de infantas. Esta claro. Cuando conviene somos la leche, y cuando conviene somos panolis. Con el viento a favor vamos subidos al carro como el que más: cuando pintan bastos no sabemos/no contestamos. Como la infanta, igualico.

martes, 28 de marzo de 2017

Máster en economía financiera: dos más dos son cuatro.




 Un cliente sopesa pedir un préstamo de 10.000 euros para comprar un coche. Tras realizar los cálculos pertinentes facilito los primeros datos y me preparo para responder a las preguntas habituales: tipo de interés, comisión de apertura, estudio, coste de los seguros vinculados, etc.etc.

domingo, 26 de marzo de 2017

Veo brotes verdes...



 Entra mi Moreno en la cocina mientras preparo la comida. Me incomoda porque no me gusta que estén en la cocina cuando se cocina, me parece muy peligroso y los echo siempre de ahí, manías que tiene una. Da igual: el Morenito tiene sed y, a gritos, me pide un vaso de agua que en cuanto se lo doy es vaciado a medias entre su gaznate y el suelo.

  -¡Mía mamá! ¡¡ta mofado!!- sigue chillando mi gremlin como si no hubiese tenido nada que ver con el estropicio. Y anuncia -¡voy pola feona!

 Regresa efectivamente con la fregona, no sin antes tropezar durante el trayecto con el palo en el quicio de la puerta y en veinte mil sitios más, cual Quijote contra los molinos gigantescos. Regresa como digo, y ni corto ni perezoso seca con dedicación profesional el charco de la cocina ante su estupefacta madre.

 -Aaasí...¡mu mien!- se aprueba a si mismo mientras las pasadas fregoniles hacen desaparecer el agua. Luego lleva nuevamente la feona a su sitio no sin antes recibir un beso gordo de su madre orgullosa. ¡Lo has hecho muy bien, cariño! - sí... éjame, que ahoda moy a decofer" 

 Ojiplática, ya digo. Y feliz pa lo que queda de día.

 

jueves, 23 de marzo de 2017

Crónicas de una enferma crónica: migrañas, episodio I



 Ayer veía por enésima vez (y van...) la peli Celda 211. Comienza con la escena del suicidio en esa celda de un preso enfermo que no soporta más sus terribles dolores de cabeza. (Y hasta aquí voy a leer: tranquilos que si aún no la habeis visto no os he destripado nada). En medio de todos los acontecimientos que se sucederán es apenas una escena más, pero para los que como yo sufrimos de dolores de cabeza su tragedia en concreto es brutal: sin tratamiento, encerrado, solo, y con la frase "me duele la puta cabeza" rallada en las paredes de la celda una y otra vez como único alivio posible. En la película el preso padece de un tumor cerebral. Lo mío es infinitamente menos grave, son simples migrañas, pero la idea de cortarme la cabeza como alivio se me ha pasado alguna vez por la imaginación. Vale que me moriría, pero todos los tratamientos tienen efectos secundarios, ya se sabe...