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Me duele la cabeza

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Es domingo y me duele la cabeza. Otra vez.

 Siempre igual.

 Tengo catorce años, tengo que estudiar y me duele la cabeza...

 Me peleo con mis hermanas, con mi madre...no paro de llorar y me duele la cabeza.

 Tengo veinte, me voy de concierto. DE CONCIERTO EN EL QUE CANTO YO, y me duele la cabeza...

 Salgo de casa camino de la academia en la que doy clases de matemáticas. Odio las matemáticas. Odio dar clase. Y me duele la cabeza...

 Llega el fin de semana y no sé si salir o no, me apetece mucho pero me duele la cabeza. ¡Bah! me animo a ver si con la pastilla me pasa. No pasa. Me vuelvo al poco rato y me acuesto con la cabeza como un bombo.

 Vamos a la playa. Un plan fantástico que acaba siendo un plan de mierda. Con todo el solaco encima, me duele la cabeza y no aguanto ni la gorra. Una amiga que es una mezcla entre Carrie Bradshow y MacGyver saca el arsenal de complementos: visera, gorras varias, por supuesto su sombrero de paja pero no hay manera, me estalla la pelota y no aguanto nada. F…

Un viaje en el tiempo

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Lugo, 1974. Una niña de entre cuatro y cinco años acompaña a su abuela a la compra. En realidad es imprescindible que vaya pues sin ella la abuela no puede comprar: ¡cómo podría traerlo todo sin ayuda! Y la niña, que es más simple que un botijo (y que de autoestima va bien) se lo cree. Porque además se lo ha dicho su abuela y eso, en 1974, va a misa.

 Y así, de la mano de su abuelita querida y llevando en la otra mano una bolsita de malla con un asita de plástico verde, replica exacta de las de los mayores pero en tamaño infantil, se encamina muy ufana hacia la plaza y el mercado de abastos. Se para la abuela a saludar a este y a aquel y la enana, contentísima de que la parroquia la interpele y le diga monerías, explica a todo bicho viviente que está ayudando a la abuela y que sin ella la abuelita no puede comprar, ¡porque cómo va a poder con todo si no!



 En la plaza compran la carne, las cebollas, las patatas...todo a granel, envuelto en papel o directamente sin envolver, así a lo loco…

Tenerife tiene seguro de sol

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¡Sincronicemos los relojes, este es el plan!: levantarnos a las seis de la mañana, hora zulú, y salir de casa no más tarde de las siete rumbo al aeropuerto de Bilbao,unas tres horitas en coche. Luego pulular ahí cosa de hora y media hasta embarcar in extremis (ya nos llamaban por la megafonía, "the last caaall to Trapisonda family" y no es coña).

 ...Nota de la autora: sobre la familia Trapisonda podeis informaros aquí. De nada millennials, a mandar...  

 Sigo. Luego tres horitas más de vuelo súper cómodo a la par que ameno para las dos criaturitas y sus padres y ya por fin aterrizamos en Tenerife. Buenoo...por fin no. Aún queda una hora en el aeropuerto de destino, entre pitos y flautas (pitos, recoger equipaje - flautas, alquilar coche). Y una horita más hasta llegar al hotel, hacer el check in (o sea el ingreso, hay que jodd ...) y aterrizar de verdad con todos los bártulos en la habitación. Ahora sí: ¡¡¡porrr fffinnnn!!!

 Antes de que os meseis los cabellos ante tamaño des…

Sexo, carnavales y cintas de colores

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Os juro que no me invento nada: esto que os cuento ahora es un relato exacto de las peripecias carnavalísticas de ayer y hoy, cien por cien basadas en hechos reales. Si me leéis me creeréis lo sé, más que nada porque no podría inventarme algo así ni aunque estuviese discurriendo un año entero. Immmmpóssibol.

Un año más asistimos al follón carnavalero de la escuela: un despliegue de ingenio para poner a funcionar al alumnado del cole más superpoblado de Gijón en un rectángulo cuya capacidad se mide por pisos, con instrucciones precisas sobre subir por la escalera "A" a las 10:45, hora zulú, mientras otra clase baja por la escalera "B" a representar su actuación sobre el escenario, frente a las gradas "C" y "D" ocupadas por las familias de los rorros de las 10:45, mientras que las de los anteriores hacen mutis por la puerta "E", al tiempo que las familias de los que actúan a las 11:30 acceden por la puerta "F" para vestir a los…

Cosas de hermanos

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Me llamo Moreno Mengánez Zutánez (y lo digo así, con los apellidos) y ¡TENGO CUATRO! (años). Chillo mucho. Este es mi hermano Dubio (a secas)

 Soy el primero. ¡YO PRIMERO! Entro de primero, salgo de primero y me cuelo todo lo que haga falta. Siempre, en todas partes: en la puerta de casa, en el portal, al subir o bajar del autobús, del coche...Si veo que Dubio va a llegar a algún sitio antes que yo esprinto y lo empujo, porque tengo que ser ¡EL PRIMEROOO!

 Soy patático y todo lo hago bien ¿A QUE SÍ, MAMI? ¿A QUE SÍ? Recojo todo, acabo la leche, pongo los cacharros de la mesa en el fregadero. También barro y limpio con el estropajo, y me calzo yo solo, ¿A QUE SÍ, MAMI? ¿A QUE SÍ, A QUE SÍ, A QUE SÍ????

 Necesito ayuda para ponerme los calcetines, pero con el mando de la tele soy un crack, me pongo lo que quiero: youtube, la tele, HBO...la tecnología no tiene secretos para mi.

 Mamá es una pesada y una cortarrollos, se empeña en que no me salga con la mía no sé porqué, ¡si soy el rey del m…

¿Soy una buena madre?

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Estoy de vacaciones, disfruto de un día que me quedaba pendiente y que pillo una fecha cualquiera con el fin de no perderlo. Las madres nunca hacemos eso, fijamos nuestros días libres según las vacaciones escolares y las enfermedades de nuestros hijos, con mayor o menor presión en función de la permisividad de nuestros jefes y de la buena voluntad de los compañeros, en su mayoría también padres. Pero tengo un único día que no pude gastar el año pasado y que atesoro en mi cerebro con ilusión porque será el día de vacaciones reales que tendré, con niños en el cole y el papá trabajando, y lo que eso significa: tiempo para mi, para mi: para dormir hasta tarde, para tocarme las narices, para ir de rebajas, para estar sola, para no hablar ni que me hablen, para no decidir sobre nada, para pensar, para no encargarme de ningún recado pendiente, para no hacer nada...

Esa era la idea, y esta fue la realidad.

 Desde la tarde anterior tuve dolor de cabeza. Muy ligero, no me tomé ni un ibuprofeno, …

El huevo Kinder, o como (no) educar en valores sin morir en el intento

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Que sí, que sí, que lo digo siempre, uno de mis mayores terrores como madre es que mis hijos acaben protagonizando un capítulo de "Hermano mayor". Y es que entre el genio que tienen ambos, las ideas de bombero que se les cruzan por la cabeza, y que están en esa edad feliz en la que te crees el centro del universo son unos delincuentes en potencia. Que apuntan maneras, vaya.

 Por ejemplo, en cierta ocasión les di una moneda a ambos para que la echasen en la funda de guitarra de un músico callejero. Somos muy festeiros, y después de echar unos bailes frente al chaval era lo mínimo que podíamos hacer. Total que el Moreno se acerca y suelta su monedita pero el Rubio, parado ante el tesoro esparramao en la funda, decidió para sorpresa de su legítimo dueño (y mi bochorno) que mucho mejor apañaba las monedas que allí había, andevaparar. ¡Y menudo pollo me montó cuando lo aparté! De soltar SU moneda, ni hablamos.

 Pero la más gorda me la lió el Moreno ayer, sin ir más lejos. Habíamos…

De vuelta en el Acuario de Gijón

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Oohh happy daaayyy....

 Pues ¡sí amigos! Después de una primera experiencia agotadora volvimos al Acuario, que a cabezona no me gana nadie. De hecho volvimos dos veces: la segunda con el papá, que ya fue mejor, y la tercera este domingo, otra vez solita con el par de dos ¡quién dijo miedo! Y esta vez fue...maravilloso.

 Entre la primera y la tercera visita ha pasado un año. A las edades de mis rorros, un año equivale a una era geológica. Y el cambio es brutal. Son otros niños. De pronto, el Acuario se transformó en la cueva de Alí Babá plagada de maravillas que soñaba para mis hijos. Su emoción y alborozo frente a cada uno de los tanques de agua fue alucinante, una gozada.




 Por fin vi a mis hijos flipar con los vuelos de las rayas, y los paseos de los diminutos caballitos de mar como seres de cuento, enganchándose con sus colas a los tallos de las plantas. Las exclamaciones y los ¡mamá! ¡mamaaaaá! ¡¡mía!!  se sucedían a cada rato - ¡mía la tutuga mamá!! ¡mía dibudón! - hooola dibudooónn!