sábado, 18 de febrero de 2017

Rubio mon amour





 Viernes después de comer, con mi Rubito en una cafetería esperando a la hora de salida del mayor, él con un zumo de naranja y yo con un café que tras el cansancio acumulado de la semana me sabía a gloria y me sentaba de maravilla (...y los dos donuts con los que lo acompañaba, también). Con la presión de comer donuts más rápido que mi niño de dos años (esto me lo tengo que mirar, sí), la cafeína rodando por mis venas y el fin de semana por delante me sentía absurdamente animada. Y digo bien, absurdamente, porque el papá trabaja casi todos los findes con lo que mi descanso barra ocio de finde se reduce a...cero, directamente. Pero son muchos años asociando fines de semana a ocio y descanso y así sigo, ¡pidiendo imposibles! No importa, el caso es que estaba animada.

 De pronto mi Rubio, que estaba sentado frente a mi y aferrado a su vaso de zumo ladea la cabeza y sonríe, mostrando los hoyuelos comestibles que tiene por los mofletes. Y es que los hoyuelos puntúan doble en el flipómetro de una madre, es un hecho. Le sonrío pero no me mira a mi, sino a mi espalda, donde intuyo que alguien le está sonriendo también. El Rubio, a quién los "terribles dos" curiosamente le han aumentado la sociabilidad, achica los ojazos para que le quepa toda la sonrisa en la cara y ladea la cabeza más hasta apoyarla con el hombro. Luego se yergue y, juguetón él, dobla nuevamente la cabeza hacia el otro hombro sin dejar de reir y sin mirarme en ningún momento, pendiente solo de las reacciones de la mesa de atrás. 

 Aprovecho para terminar con los donuts sin dar cuartelillo a mi carpantita, quién olvidadas ya las carantoñas con los vecinos opta por desentrañar los misterios verdaderamente importantes del universo, como el mecanismo de la pajita de su zumo o del dispensador de servilletas, con su carita seria y reconcentrada, ajeno al interés que sus continuas investigaciones despertaban en la concurrencia. Cuando decidió bajarse de la silla para ver mundo, ya tenía la atención del bar. 
  
 El bar, ese ecosistema al que son tan aficionados mis hijos por obra y gracia de su padre, que ya solo les falta leer el periódico como él. Y ahí estaba mi Rubio, trepando al taburete de la máquina tragaperras, el trasto de sus amores, o haciendo carreritas mientras se reía y se animaba a sí mismo ¡ale! ¡ale!, con su mismo mecanismo. Total, que los de las mesas de alrededor, entregados a su causa, le animaban también y le revolvían el pelo al pasar. Uno de los trabajadores que estaban en la barra le ofreció la galletita del café y ahí si que se detuvo, claro. Se acercó todo sonriente a por ella y luego se la alargó para que se la abriese. Está claro que queda poco del bebé seriote que fue hasta hace nada.

 Aunque lo llamaban de otras mesas, mi Rubio solo prestaba atención a las idas y venidas de la camarera, ese ser todopoderoso dispensador de chupa chups y piduletas, como diría su hermano. A ella iban dirigidas las sonrisas y las voces de mi gordo, que no habla apenas pero chilla que es un gusto. La moza, en un español de nivel similar al del Rubio, no paraba de decirle monerias y hacerle cosquillas y mi prenda, que veía futuro en esa relación, hubo de ser retirado de detrás de la barra en varias ocasiones, no sin antes manifestar el susodicho su tremenda repulsa a un abuso de autoridad semejante. La madre, en el bar, pinta poco o nada. La que manda es, claramente, la camarera. Más aún cuando consuela al ultrajado seguidor con una bolsa de gusanitos. Que el nene rompe en cero coma repartiéndolos por el suelo. ¡No importa!, la mujer todopoderosa regresa con otra bolsa reluciente ante el nene obnubilado, quién tras un momento de duda porque los gusanitos del suelo lo llaman a dolor (y su asilvestramiento es total) decide que la bolsa también, por si hay una guerra o algo... Lo dicho, una madre frente a un camarero obsequioso no tiene nada que hacer. Mamá encima no le deja apañar los tesoros del suelo. Camarera guay, mamá ogro, está clarísimo.



  ¿Qué tendrán los gusanitos, la patatas fritas...? son como una droga que los calma y los centra. Al menos mientras dura el paquete tenemos al Rubio bajo control, cogiéndolos con sus dedos regordetes y mirándolos uno a uno con atención antes de comerlos, como si quisiera despedirse de todos y cada uno. Es un ritual. Lo engulle y menea la cabeza con satisfacción.¡Cómo te pones eh!- dice una señora - ¿me das uno? Y mi rorro la mira serio tras sus pestañazas rubias y, despacito, le alarga uno de sus tesoros. Que mi nene es un poco bruto pero generoso es un rato.  

 Incluso con la cortarrollos de su madre; cuando quiero que me haga caso le pido uno yo, y entonces levanta nuevamente sus grandes pestañas y me lo ofrece. Solo que a mi, además, me sonríe: con sus ojazos brillantes, con sus manitas redondas, con sus hoyuelos... Y de pronto veo en este rompepercentiles al bebé que fue hasta ayer mismo, a mi bebé. A mi último bebé.

 Y me lo como...al gusanito.

 

  


miércoles, 8 de febrero de 2017

¡Gracias!






"Aaagradecidaaa...
         y emocionadaaaa... "

 Iba a titular así esta entrada pero ayer, leyendo el blog de la sin par "La Quiles", flamante finalista a los premios Madresfera en mi misma categoría, veo que también lo utilizó ella y oye, entonces yo no, que parece que soy una "copias" y no. Lo mío es todo cocinado en casa, nada de catering.

 Como alternativa solo se me ocurría algo así como "¡Viva yo!"...Bueno, no "algo así", ¡viva yo! directamente y sin cremita ni nada. Lo descarté porque algo de sentidiño aún me queda...

 Así que rememorando la película "La vida de los otros", me acordé de una conversación mantenida en casa mientras la veíamos en familia, casi llegando ya al final. Se acercaba como digo el final de la película, que visionaba por segunda vez, y comentaba yo en voz alta sobre la dificultad de escribir una dedicatoria a la persona que te salvó la vida, que se arriesgó para ayudarte sin conocerte, siendo además en cierto modo tu enemigo, alguien del bando opuesto. Como sentarte delante de la máquina y plasmar todo tu agradecimiento a un perfecto desconocido. Qué le dices, con qué palabras... Y un familiar, que veía la película él sí por primera vez, contestó sin titubear:     
  
 - pues...¡gracias!

 Conciso, directo, certero (...y parco de cojones, que para eso mi familiar es un hombre. Además de adivino, claro).

 Así que me decido por este titular, a falta de mejores palabras para describir la satisfacción y gratitud al leer los comentarios que algunos de vosotros tuvisteis la amabilidad de dejar al votarme. Aquí os los pego, en el menos malo de los cientos de "corta y pega" horrendos que llevo un buen rato intentando. Se me disculpe la cutrez.
    
 Porque me llena de orgullo y satisfacción. Y porque sois los mejores.


  

P.D: cuando inicialmente publiqué está entrada observé que había problemas para visualizar el archivo con los comentarios. Parece que se solucionó, pero si vuelve a "averiarse" el tema ¡no sufrais!, que tengo plan B, y C...¡y Z!  El plan Z consiste en hacerle una foto al ordenador y colgarla tal cual, con sus brillis y sus distorsiones. Rupestre que es una. Espero no tener que llegar a ello por el bien de vuestros ojos (aunque ya tengo la foto lista...)¡Pero que los pongoooo, los pongo! ¡Aaamos!

 Otra P.D: ...bien, pues ¡aquí está! (por hablar) ¡Plan Z al rescate! Súper foto de la pantalla del portátil, por la parte que no está cascada, ojo, hecha con móvil de penúltima generación. ¡Qué nivel, Maribel! 

 Ni Mac Gyver 


lunes, 6 de febrero de 2017

Curiosidades del Mundo Blogger II: el ataque de los clones


Fotaza de lanzamiento de cohete en cabo Cañaveral, que hoy estoy muy galáctica


 Siguiendo con las entradas dedicadas al blogging, tras muchos meses y avatares varios ocurridos desde que escribí la primera de ellas toca recapitular y ver cómo se va desarrollando mi querido blog.

domingo, 5 de febrero de 2017

¡No me toques los ... dibujos de mi infancia!






 Asisto atónita a los prolegómenos del apocalipsis, el fin del mundo se avecina sin duda, armaggedón nos acecha, todo se desmorona a mi alrededor. Ya no hay valores, no hay respeto por la cultura ancestral, por la sabiduría transmitida de generación en generación, los niños crecen sin límites, campando a sus anchas deslenguados, sin respeto por sus mayores. Las niñas cada vez son más machistas y más débiles, pisando la lucha del feminismo que las precedió por unas lolas nuevas para molar más en instagram. La experiencia en los trabajos no solo no se valora sino que se considera un lastre, y un gasto. Todo se fabrica cada vez de peor calidad. Los alimentos apenas tienen nutrientes y en poco tiempo acabaremos comiendo como los astronautas y los tomates serán como ahora los percebes. Estoy convencida. La civilización se autodestruye, el mundo camina hacia su fin. ¿Que por qué lo pienso?. ¿Por qué estoy convencida de ello?? ...

sábado, 4 de febrero de 2017

El lado oscuro de la maternidad






 No soy de titulares, de preguntas de sí o no o de elecciones categóricas; lo mío es enrrollarme, matizar, analizar en profundidad las cosas (o intentarlo), con lo que en el 90% de los casos el posible blanco o negro se transforma en la conocida gama de grises. Si me preguntan: ¿qué es lo mejor de ser madre?, soltaría un inacabable discurso sobre todo tipo de emociones, del amor sin mesura, del instinto de protección, del arrobo total por los hijos etc.etc. exponiendo mil y una pequeñas felicidades (ayyyyyyns) y siendo totalmente incapaz de concretar. Sin embargo, si me hacen la pregunta opuesta: ¿qué es lo peor de la maternidad?, sorprendentemente lo tengo muy claro. Para mi, lo peor de la maternidad es el aislamiento.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Cuatro meses en Asturias



  Hace tiempo que me ronda por la cabeza escribir sobre mi nuevo terruño y sobre mis primos hermanos (gallegos y asturianos, ya sabeis... Y si no sabeis acabo de encontrar un interesantísimo hilo al respecto en Forocoches que lo explica divinamente...o lo intenta. Yo es que soy muy de documentarme). 

domingo, 29 de enero de 2017

Limpiar la casa es un castigo del inframundo




 En Estacasa estamos todo el día barriendo migas, siempre migas: de pan, de tostadas, de galleta...siempre, por todos lados. Paramos porque nos aburrimos, o porque hay que ir a trabajar, o porque tenemos una vida... pero no porque acabemos de barrerlas. Siempre hay migas, cuando acabas con las del dormitorio te las encuentras en el baño, cuando barres las del baño aparecen en el sofá, de las sueltas que salen facilitas y de las aplastadas que ni enchufándolas con el aspirador al máximo. Siempre migas, forever and ever, everywhere...

domingo, 22 de enero de 2017

Cachito, cachito, cachito mío...





 Pedazo de cielo que la ciencia me dió...

 La cosa es que andaba yo de migraña, con el puñetero martillo pilón en la sien derecha y unas naúseas importantes que no acababan de ceder ante la medicación. Mi santo salía a trabajar y los nenes quedaban al cuidado de la tele mientras yo me hacía un ovillo en la cama apretando mi sien palpitante contra la almohada en busca de un inexistente alivio, y cargándome de autocompasión como hago siempre que estoy de jaqueca, diría que quejarme mucho es parte de la analgesia.

 Total que mi Moreno se presenta y al verme de día metida en cama y con las persianas bajadas, saca sus propias conclusiones y actúa en consecuencia: -"¡mamá! ¡a momí!"- me espeta mientras me arropa y se enfada -"¡hummm!, ¡a momí mamá!, que e de nosche"- imitándome en todo lo que hago con ellos cuando los acuesto. Finalmente, cogiendo mi cara con sus manitas sonríe y me dice bajito-"¿quiénquiero yo?"- y me planta un beso, cierra la puerta despacito y se va.

 Morí de amor lo juro, y el papá, pobre... de pelusa.


 

sábado, 21 de enero de 2017

Sobre préstamos...y otros aspectos de la reproducción resistida

El quirófano, durante tres años mi segunda casa
  

 Hace unos días unos clientes, mientras negociábamos los pormenores de una financiación, me contaban con cierto pudor que el motivo de la misma es "el hijo... que no llega". No pude menos que sonreir, y tras respirar profundo decirles que estaban hablando con la bancaria más adecuada para ello. 

miércoles, 18 de enero de 2017

¡Premios Madresfera 2016! ¡Nominada como mejor Blog de Humor!

¡Dadme fuerza! ¡Quiero ganaaarrr!!

 Ayer recibo la noticia de que el blog está nominado a los Premios Madresfera 2016 en el apartado de Humor. Os explicaría qué son estos premios y de qué va todo esto si lo supiera...pero ni idea. Solo sé que llegan como llovidos del cielo porque confieso que tras unas semanas durillas añadidas al estrés que arrastro habitualmente estaba como sin fuerza, sin inspiración para escribir (bueno...y para nada). La salud, señores, la propia y la de los propios, que es lo más importante y por mucho que nos lo digamos hasta que lo sufrimos en las carnes no lo acabamos de entender,

 Pero todo está encarrilado ya y, de pronto, me entero de que el blog está nominado a estos premios y ¡aquí me teneis! Peleándome con el maquinillo para añadir el emblema desde el que votarme y rezando para que alguien lo haga...por favor, por favor. que me hace muuuucha ilusión ¡Qué chulo! me estoy riendo sola, tantas veces que leí algo similar en los blogs que seguía y ahora lo escribo en el mío, jeje. Estoy feliz como una perdiz.

 Vótame clicando aquí y te prometo una vida de fiestas y risas con las amigas,relajada y feliz, unos nenes divinos, graciosos a la par que educados y que no se pelean/pegan/gritan y lloranportodo/que controlan esfínteres a los dos años, que se integran perfectamente en la guarde/cole, que cumplen con puntualidad germánica con los hitos de desarrollo que les toca y que podrían salir en anuncios de lo monérrimos que son. Y un entorno que refuerza y comparte al cien por cien tu visión educativa y de crianza.Y el sueldo Nescafé para toda la vida (la ilusión de mi vida, ni lotería ni ná...no sé porqué)

...Con dos jones.




sábado, 31 de diciembre de 2016

Un viaje en autobús

No es un bus, pero hace el apaño. Además también va "petao"


 Cogemos el autobús a diario, para ir y venir al cole y también para otros desplazamientos. Quiero decir con ello que no es un medio desconocido para nosotros, y que llendo como vamos con el Rubio en el carrito y el Moreno por libre nos manejamos con cierta soltura. Al Rubio le resulta indiferente pero al Moreno por lo general le gusta, y salvo algún que otro viaje accidentado lo habitual es que el trayecto transcurra con calma. Lo habitual...hasta hace dos días.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Vivir cantando (o de como la maternidad proporciona momentazos)


 He cantado toda mi vida. Siempre me gustó cantar. Supongo que lo heredé de mis padres, bueeenooo...supongo no: lo heredé de mis padres. Mi madre cantaba mucho y bien, mi abuelo materno igual. Mi padre se apoyaba de espaldas en la puerta de la cocina para cantar Tintarella di luna mientras hacía la percusión con las manos sobre la hoja de madera, y se revolucionaba la cocina con tanto twist. Y mi abuela paterna no cantaba, pero corregía todas las letras que cantabas mal. La recuerdo sentada con las manos en el regazo interrumpiendo cualquier tatareo "así no es, empieza así..." y a continuación recitaba más que cantar la estrofa en cuestión ¡Ay! como te equivocaras con el estribillo o con lo que fuera...

viernes, 9 de diciembre de 2016

¡10.000 visitas!


Pues sí!! Y mira que tengo el blog pelín abandonado porque me cuesta encontrar un hueco para escribir, pero las visitas se han intensificado en las últimas semanas de forma significativa y hoy hemos alcanzado las diez mil. Diez mil dos, para ser exactos. Gracias, gracias y gracias!

martes, 29 de noviembre de 2016

Vivo estresada



 O estresadísima, mejor dicho. Y no me vale que sea condición sine qua non para ser madre de verdad, con mayúsculas, de las que molamos mucho en la medida en que también sufrimos mucho mientras que las que no son unas lishsssstas, o unas flojas, o menos madres...o más sabias, lo mismo. No. No me vale. Vivo estresada desde que me incorporé al trabajo tras mi primera baja maternal y así sigo, tres años después. 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

¡¡¡ Síiiiiiiiiiiiii !!!!

El técnico de Vodafone celebrando el que probablemente sea el mayor logro de su carrera

¡Por fin! ¡¡Por fiiiiiiiiiiin!! ¡¡Habemus internet en casa!!

¡Estoy pletórica! No tener internet es como no tener nevera. ¡Pero ya está aquí! ¡ya llegó! 
 Ay madre, se me saltan las lágrimas, ¡no sé qué dejaré para cuando me toque la lotería!. 

Y es que en Estacasa internet es una herramienta fundamental:

-¿Para poder hacer cómodamente los cursos del trabajo sin desplazarme a la oficina??....Sí, pero no.
-¿Para escribir en el blog? ...Sí, pero no.
-¿Para navegar, ver música y disfrutar de mi ocio?...Sí, pero no.
-¿Para enchufar a los nenes delante de Masha y el Oso y los vídeos encadenados de canciones durante una hora enterita? ¡¡¡Síiiiiii!!! ¡¡Por supuesto!!

¡Ole!, ¡ole!, ¡y ole!