viernes, 5 de mayo de 2017

Tiempos nuevos, tiempos salvajes





 Los hijos crecen a toda velocidad. Hasta aquí, nada nuevo. Te acuestas con tu bebé y al día siguiente te despiertas con un señor al lado que te mira ceñudo: saltas del susto y te das cuenta de que no, no es "un señor", ¡es tu vástago! ... al que de la noche a la mañana le salieron las cejas, solo eso. O vas camino del cole y te percatas del look a lo Tintín que luce tu heredero, con sus pantalones de deporte ..."tobilleros" ¿Cómo es posible si el chándal no tiene ni dos meses? Piensas, con cierto alivio, que al menos el hermano lo aprovechará. Y lo hará, sí...un mes más. Porque el "pequeño" es en proporción el más grande, un rompepercentiles desde que nació. Y así con todo.


 Pero eso lo sabías, te lo esperabas: es el tópico. Lo que no esperabas son los otros cambios, los cambios con mayúsculas: aquellos que señalan inequívocamente el crecimiento del cerebro, mucho más impactantes que los del crecimiento físico. Son esos cambios lo que verdaderamente evidencian el paso del tiempo. El fin de una etapa y el inicio de un tiempo nuevo. Y no son cambios progresivos, lo mismo es que me despisto pero juraría que mis hijos maduran a saltos, como si fueran los tramos del irpf. Y así, estupefacta, un buen día tus ojos y orejas de madre de dos ex bebés ven y escuchan cosas ... como estas:

 -Mamá, eres muy pesada (¿comorrrr??)

 -Calle nooo...¿tele? ¿ti?? (esto el Rubio, ya en modo preadolescente)

 -¿Qué tal, cómo estás?, ¿mien?- pausa- sí, sí, no te preocupes- otra pausa, acompañada de asentimientos de cabeza - no te preocupes, menga sí, chao, chao (Moreno hablando por el teléfono de juguete)

¿Moreno? ¿eres tú?


 -¡Qué bonito dibujo!- una buena amiga a su hija, de la edad de mi mayor- ¿qué es?- el caballo de Troya- (ole ahí). Peeero... ¿sabes qué es el caballo de Troya? - pregunta mi amiga -siií, un caballo de madera, se escondieron todos dentro, y entraron en Troya...es el caballo de Ulises- remata la criatura, mientras recoge del suelo la mandíbula de su orgullosa (y ojiplática) madre.

 Lo dicho, tiempos salvajes nos esperan. Agarrarsen, que vienen curvas.

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2 comentarios:

  1. Madre mía, pues sí vienen pisando fuerte!. Ya te echábamos de menos, gracias x tu blog 😉

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  2. ¡Gracias a ti por comentar Katia! Esto de escribir va y viene...Y sí, pisan fuerte, ¡veremos qué dejan para la adolescencia!

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